Desde tiempos de la colonia el cuadrante formado por calles San Pablo Balmaceda Teatinos y Amunategui ha servido como lugares donde desde siempre han funcionado instalaciones policiales y de prisiones. En 1810 allí estaba la cárcel pública y la policía. En 1818, este lugar (esquina de San Pablo y Teatinos) albergó a su prisionero más ilustre el padre de la patria Manuel Rodriguez Erdoiza días antes que fuera asesinado. Con el correr de tiempo allí también funcionó la policía de seguridad y en 1933, en la calle del Ojo Seco, actual General Mackena, se construyó el edificio de la Dirección General de Investigaciones, Identificación y Pasaportes. Frente a este se edificó la nueva Cárcel que en su frontis albergó a los tribunales de justicia. Muy pocos saben que todavía existe un túnel que conecta bajo tierra todas estas instalaciones.